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Mi mascota

Última respuesta: 16 de septiembre de 2002 a las 14:21
16/9/02 a las 2:39

Yo tenía una mascota. Entre cuatro amigos me la comparon en el momento en que la salud me impidió seguir trabajando. Pasé de la actividad frenética a una vida sedentaria, solitaria,pues vivía en una casa preciosa, entre el bosque.
Le puse por nombre "Dama", porque, al igual que las personas, desde cachorro ya tenía una clase innata. Sus ojos eran profundas cavernas, con párpados rojos caídos, que aparentaban una mirada triste. Su "careta", como se dice en el argot canino, era perfecta según los cánones de los San Bernardos. Ya me la dieron con tres meses, y, aunque me dicen que era por el tama de la garantía, yo siempre pensé que tenían miedo de que no la pudiera cuidar. A medida que mi salud iba menguando, "Dama" iba creciendo. Adoptó el papel de mi protectora, siempre a mi lado, vigilando cada uno de mis movimientos, por si caía y necesitaba su ayuda. Nos entendíamos sin hablarnos. La profundidad de sus negros ojos se clavaban en los míos, e intuía mis alegrías y mis penas. Lo que es increíble es que su estado de ánimo coincidía siempre con el mío. Tan pendiente de mí estaba, que de haber podido, me hubiera paseado en la silla de ruedas. Ya pesaba 74 kilos cuando la ciencia avanzó lo suficiente para operarme, y, en cada operación, "Dama" quedaba en casa de una amiga: imposible hacerle comer, imposible que se moviera. Era como si la operaran también a ella. Cuando volvía conmigo, se recuperaba. ¿Cuántas horas son tres años? Pues ésas son las que estuvo en la alfombra de mi lado de la cama, de día y de noche.....cerca....cerca.....siempre cerca.......
Intuía cuándo me iba a despertar, y lo primero que veía al volver el rostro a mi izquierda, era una "máscara" con unos ojos vivos y alegres. Bajo ningún concepto quería moverse, más que a comer. Necesitaba ejercicio, y la obligaban a pasear.
Pasó el tiempo, dí mis primeros pasos, después tres horas de rehabilitación en la mañana y otras tres en el día. Pobre "Dama"; nunca entendió por qué ahora la dejaba sola. Después tres horas por las mañanas nada más y por las tardes, reciclarme para mi profesión.
A más mejoraba, "Dama" se sentía más sola. De nada le servía la compañía del resto de los perros. Ella, en su inocencia, hubiera preferido que me quedara como estaba.
Y llegó el día tan esperado. Comencé a trabajar. "Dama" tenía seis años ¡Tan joven¡ Aún dormía en la alfombra, como siempre. Aún intuía cada día mi momento de despertar, excepto aquella mañana, en que al abrir los ojos la busqué y no encontré su linda carita mirándome. Me giré hacia abajo, y allí estaba, como dormida ¡Pero su corazón no se movía¡

No es una prosa triste, yo no la recuerdo al menos así. Sólo tengo la sensación de que algo o alguien hizo que estuviera desde el momento en que la necesité hasta que pude valerme por mí misma.

Han pasado dos años, y me han regalado otra exactamente igual, físicamente, aunque, del mismo modo que las personas no somos iguales, ellos tampoco, ni las circunstancias que los rodean. Quiero mucho a "Boira", mi cachorro, pero siempre recordaré con alegría los años vividos con "Dama", que fue la que más tiempo pudo estar a mi lado en momentos difíciles.

Hago un llamamiento con ésto a las personas que compran un perro por capricho, y cuando se cansan, los abandonan. Ellos tienen sentimientos, y como dice el anuncio "Ellos nunca lo harían"


Txaro López

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16/9/02 a las 3:42

Txaro
querida , yo tuve una perrita, se llamaba Binda, en realidad era Linda ,pues su primera ama así la llamó, pero la abandonó y yo la recogí, le puse otro nombre pero parecido para que mi perrita lo reconociera, pero que no fuera el mismo.Otra vida, otra casa.......un olvidar el pasado, un abandono, y un nuevo amor, el mio y el de los mios, ella fué feliz y yo tambien, jamás la podré olvidar, pequeñita, casi diminuta pero alegre y muy lista, era mi muñequita pero viva, me alegró mi vida y la de todos mis amigos.¡Nunca la podré olvidar!y ella me amaba, tanto que siempre me acompañaba. Un dia, ¡nefasto dia!, un coche la atropelló.Murió en el acto. El conductor estaba fatal, hasta casi me dió lastima. En mis brazos la perrita, intacta , pero sin vida, la llevé hasta un gran jardín y allí entre las flores la enterré. Jamás he querido tener otro perrito o perrita. Nunca la podré olvidar.
Si alguien hay fiel son los perros de los que tienen que aprender muchas personas.
Cantares







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16/9/02 a las 7:59
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Txaro
querida , yo tuve una perrita, se llamaba Binda, en realidad era Linda ,pues su primera ama así la llamó, pero la abandonó y yo la recogí, le puse otro nombre pero parecido para que mi perrita lo reconociera, pero que no fuera el mismo.Otra vida, otra casa.......un olvidar el pasado, un abandono, y un nuevo amor, el mio y el de los mios, ella fué feliz y yo tambien, jamás la podré olvidar, pequeñita, casi diminuta pero alegre y muy lista, era mi muñequita pero viva, me alegró mi vida y la de todos mis amigos.¡Nunca la podré olvidar!y ella me amaba, tanto que siempre me acompañaba. Un dia, ¡nefasto dia!, un coche la atropelló.Murió en el acto. El conductor estaba fatal, hasta casi me dió lastima. En mis brazos la perrita, intacta , pero sin vida, la llevé hasta un gran jardín y allí entre las flores la enterré. Jamás he querido tener otro perrito o perrita. Nunca la podré olvidar.
Si alguien hay fiel son los perros de los que tienen que aprender muchas personas.
Cantares







¡cuánta razón tienes¡
¡Cuántas personas tendrían que aprender de los animales, por muy racionales que nos lo pretendamos. Yo enterré la mía en el pino donde le gustaba ponerse cuando tenía calor. Y allí sigue, junto a su placa. He tardado dos años y medio en tener otra, hasta que me han regalado otro cachorro de San Bernardo. Aún es muy pequeña, y no sé muy bien cómo reaccionará de adulta, pero, claro, las circunstancias son diferentes. De todos modos, ésta es preciosa también, y estoy contenta de tenerla. Si no has vuelto a tener más, yo te animaría, porque a los que amamos la naturaleza, necesitamos estar rodeada de ella.


Un fuerte abrazo


Txaro López

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16/9/02 a las 14:21

Yo también he vivido siempre con un perro
excepto cuando murió Dama, que quedé tan traumatizada, había tal simbiosis entre nosotras, que no quería pasar de nuevo por éste mal rato. Ahora tengo otra perra. Se llama Boira, de la misma raza, y me arrepiento de haber estado tanto tiempo sin la compañía de un perro. Yo también los necesito. Los he tenido cerca desde siempre.


Un saludo


Txaro López

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